¿Cómo tratar los trastornos musculoesqueléticos?

Muchas personas experimentan lesiones como tirones, torceduras, golpes y algunas molestias después de hacer un mal movimiento o de permanecer en una sola posición durante mucho tiempo.

Los trastornos musculoesqueléticos son más comunes de lo que piensas, ya que la mayoría de ellas no acuden al médico y prefieren tomar analgésicos que adquirirán en la farmacia más cercana.

A continuación, te diremos todo lo que necesitas saber sobre los trastornos musculoesqueléticos, sus síntomas, causas y tratamientos.

¿Qué son los Trastornos Musculoesqueléticos?

Los trastornos musculoesqueléticos son la causa principal de los dolores crónicos y de discapacidad física.
Se trata de lesiones que incluyen:

  • Tendinitis o lesión de un tendón.
  • Síndrome del túnel carpiano.
  • Artritis reumatoidea (AR).
  • Fibromialgia (dolor muscular crónico junto con otros síntomas).
  • Fracturas de huesos.
  • Osteoartritis (desgaste de los tejidos flexibles de los extremos de los huesos).

Las lesiones de huesos, músculos y articulaciones son muy frecuentes y su riesgo de padecerlos aumenta con la edad, variando desde un tirón muscular leve a una distensión de ligamentos o la dislocación de una articulación. Estos trastornos producen dolor en la zona afectada que puede resultar difícil de aliviar, ya que se puede acompañar de inflamación e incomodidad; pudiendo interferir con las actividades diarias puede variar. Su diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar el pronóstico a largo plazo.

¿Cuáles son los Síntomas de un Trastorno Musculoesquelético?

Como toda lesión, los diferentes trastornos se caracterizan por experimentar inflamación en la zona afectada, como respuesta natural; causando hinchazón, enrojecimiento y sensación de ardor.
La inflamación de una articulación se denomina artritis y la inflamación de un tendón, tendinitis.
El dolor recurrente, la rigidez en las articulaciones, y los dolores sordos (continuos pero sin llegar a ser agudos), son síntomas de cualquier tipo de trastorno musculoesquelético.
Una lesión se puede producir en cualquiera de las siguientes partes del cuerpo:

  • Cuello.
  • Espalda.
  • Muñecas.
  • Caderas.
  • Piernas.
  • Rodillas.
  • Pies.

Si el dolor que acompaña a un trastorno musculoesquelético está localizado o generalizado que se agrava con el movimiento o la presión ejercida sobre la zona del cuerpo afectada, si se experimenta rigidez en todo el cuerpo, y se producen espasmos musculares y sensación de ardor en los músculos; puede tratarse de un trastorno musculoesquelético.

¿Cuáles son los Riesgos de Desarrollar un Trastorno Musculoesquelético?

Si bien factores como la edad, el estilo de vida y la historia familiar se consideran riesgos por falta de actividad física o enfermedades congénitas que afectan huesos, músculos, tendones y articulaciones; existen otros como la ocupación y el nivel de actividad de una persona.

Estos últimos son los que más influyen para que se produzca un trastorno musculoesquelético, ya que, al tener que desplazarse o hacer fuerza, un mal movimiento o una sobrecarga, pueden desencadenar una contusión.

Otros riesgos se consideran como ergonómicos o posturales; ya que una afectación también puede deberse a:

  1. Mantener una posición sentada durante mucho tiempo, todos los días.
  2. Levantar pesas pesadas sin hacer ejercicios de calentamiento previos.
  3. Participar en movimientos repetitivos, sin la suficiente atención de los movimientos físicos.

¿Cómo se Diagnostica el Dolor Musculoesquelético?

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El dolor es el síntoma característico de que se ha producido una lesión. Si un traumatismo todavía no es evidente y la inflamación no ha aparecido después de ocurrido el evento traumático; entonces el médico recomendará que se hagan ciertas pruebas con el fin de llegar a una conclusión satisfactoria.

Este recomendará realizar o evaluar el historial en busca de antecedentes que sirvan como potenciales causas del dolor, si este no es focalizado y se caracteriza por ser intermitente, crónico o agudo; siguiendo con la palpación de la zona en la búsqueda del sitio donde se produce el dolor.

Para estar seguro, el médico podrá recomendar que el paciente sea sometido a diferentes pruebas de laboratorio, para confirmar su diagnóstico.

  1. Radiografías para tomar imágenes de los huesos.
  2. Tomografías computarizadas.
  3. Exámenes de sangre para descartar o confirmar si existe artritis reumatoide (en el caso en el que la persona no lo sepa).
  4. Imágenes de resonancia magnética para obtener una visión específica de tejidos blandos como músculos, cartílagos, ligamentos y tendones.

Según los resultados obtenidos de estos exámenes, se llegará a un diagnóstico que podrá ser manejado con un tratamiento particular.

Tipos de dolores musculoesqueléticos

El dolor musculoesquelético tiene fuentes comunes entre sí que comprometen diferentes áreas del cuerpo.

  • Dolor óseo: generalmente es profundo. Suele ser el resultado de una lesión. Es importante asegurarse de que no esté relacionado con una fractura o tumor.
  • Dolor muscular: puede ser debilitante y ser causado por una lesión, una reacción autoinmune, la pérdida del flujo sanguíneo hacia el tejido muscular, una infección o un tumor. Dentro de sus causan está los espasmos musculares y los calambres.
  • Dolor de tendones y ligamentos: son causados por lesiones, incluidos esguinces. Este tipo de dolor musculoesquelético empeora cuando el área afectada se mueve o se estira.
  • Fibromialgia: el dolor se produce en varias partes del cuerpo y puede ser difícil de describir.
  • Dolor en las articulaciones: las lesiones producen un dolor que varía de leve a intenso y empeora al mover la articulación afectada. Las articulaciones también pueden hincharse. La artritis es una causa común de este tipo de dolor.
  • Síndromes del “Túnel”: esta palabra hace referencia a trastornos musculoesqueléticos que causan dolor debido a presiones excesivas en los nervios. Este tipo de síndromes incluyen el síndrome del túnel carpiano, que es el más conocido. La sensación de dolor tiende a extenderse a lo largo del camino

¿Cómo Tratar el Dolor Musculoesquelético?

La mejor forma de tratar cualquier tipo de trastorno musculoesquelético es dirigiendo las acciones hacia su causa. Éstas varían de acuerdo con el tipo de lesión y dolor que la persona afectada experimente y la parte donde se produzca: huesos, ligamentos, tendones, ligamentos y/o articulaciones. Los tratamientos para el dolor musculoesquelético incluyen una gran variedad de cuidados que no requieren de la administración de fármacos, analgésicos ni la aplicación de inyecciones que pueden tener efectos secundarios indeseados. Entre los tratamientos más comúnmente usados, están:

  • Usar compresas de calor o frías para aplicar directamente en la zona de la lesión o del dolor.
  • Inmovilización de la parte de cuerpo afectada para permitir su recuperación y curación.
  • Reducir la carga y el tiempo de trabajo.
  • Recurrir a técnicas de relajación y respiración focalizando los pensamientos hacia el alivio del dolor.
  • Varias sesiones de acupuntura acupresión.
  • Tratamiento con electroterapia para el dolor, puedes hacerlo en casa.
  • Ejercicios físicos de fortalecimiento muscular y acondicionamiento (cuando la persona pueda hacerlos).
  • Cuidados quiroprácticos.
  • Masajes terapéuticos dados por un profesional, o en casa con una pistola de masaje.

Siempre se recomienda que los pacientes acudan a un masajista o quiropráctico certificado que use las mejores camillas para masajes adaptadas a las necesidades de cada paciente en particular.

¿Los Trastornos Musculoesqueléticos se Pueden Prevenir?

Esta clase de lesiones dolorosas en músculos, huesos y articulaciones están dadas por el deterioro natural de éstas partes del cuerpo. A pesar de esto, estos trastornos se pueden evitar.

Cuidar el cuerpo durante la edad adulta, previene los riesgos de desarrollar esta clase de trastornos.

Desarrollar hábitos de vida saludable como una adecuada alimentación que aporte proteínas, vitaminas y minerales esenciales y realizar ejercicio físico a diario; pueden ayudar a fortalecer los músculos, las articulaciones y los huesos.

Se pueden seguir consejos fáciles como:

  • Mantener la espalda recta durante los movimientos de flexión y de mantenimiento de la postura de pie o sentada,.
  • Hacer ejercicios de fuerza y tonificación muscular.
  • Tener cuidado a la hora de levantar objetos pesados, apoyándolos sobre un área del cuerpo que tenga suficiente fuerza.
  • Pedir ayuda para levantarlos y trasladarlos.

FUENTE EN INTERNET:

https://www.healthline.com/health/musculoskeletal-disorders

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